Kicillof en Paraná: puso condiciones para la unidad del peronismo

El exministro de Economía encabezó un multitudinario acto en Echagüe junto a Urribarri, Osuna y Solanas. Fue didáctico, desde su perspectiva, en la caracterización del modelo económico de Macri. Críticas al desdoblamiento en el documento de Unidad Ciudadana de Paraná.

 

Por: Luz Alcain@luzalcain

“La unidad no es la unidad entre dirigentes, 15 días antes, para cerrar una boleta electoral. No es la unidad de la rosca, del contubernio. La unidad es clave. Claro que vamos a ganar en 2019 pero la unidad es ahora, en 2018, enfrentando las políticas de Macri”, condicionó Axel Kicillof los términos de la negociación en el peronismo. 

“No me vengan a hablar después, a último momento, para colgarse de una boleta. Estén hoy en la calle, acompañando a los laburantes, a los jubilados, a los estudiantes, los docentes. La unidad no es una lista, no es de arriba para abajo, es de abajo para arriba, es en la calle, en la lucha, en la resistencia”, cerró su discurso de 55 minutos en el Club Echagüe, escoltado en el palco por el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri; y los dos exintendentes, Julio Solanas y Blanca Osuna, que son los rostros visibles de Unidad Ciudadana de Paraná presentado este sábado como espacio político. 

En un mensaje al “peronismo racional” que representan gobernadores y legisladores en todo el país y en la provincia, Kicillof instó: “Están a tiempo. A los que apretaron, extorsionaron, amenazaron, están a tiempo pero se acaba porque es ahora que hay que acompañar a un pueblo que sufre, a un pueblo que lucha”. 

Además de los dirigentes mencionados, estuvieron en el palco los diputados provinciales Gustavo Guzmán, presidente del PJ de Paraná, Emilce Pross; Pedro Báez; Ángel Vázquez; el legislador nacional y referente de La Cámpora, Juan Manuel Huss; las concejales Stefanía Cora y Cristina Sosa; los dirigentes sindicales Luis Gálligo (CTA) y Oscar Barbieri (CGT); el exdiputado nacional Jorge Barreto; los referentes de partidos aliados, Alejandro Milocco (Partido Comunista); y Vladimir Androsiuk (Partido Comunista Congreso Extraordinario); la referente de Derechos Humanos, Luz Piérola; Lucy Grimalt y el exsecretario de Justicia, Martín Uranga. 

Movilizaron con banderas al estadio La Cámpora, el Partido Comunista y la Federación Juvenil Comunista, Descamisados, Unión Ciudadana, Luche y Vuelve, Vientos del Pueblo. También había banderas de Kolina, Militancia Popular, Volvamos a creer, La Néstor Kirchner, Martín Fierro, Compromiso Justicialista. Hubo varios carteles pidiendo por la libertad de Milagro Sala y otros varios que postularon al único nombre impreso en banderas para 2019, el de Solanas.

Explicaciones a la tormenta

“Esto no es una tormenta”, resumió Kicillof que fue didáctico para fundar su postura y la del kirchnerismo en contra del plan económico del gobierno de Cambiemos. “Esto es el resultado de políticas económicas que ni siquiera inventó Macri. Que nadie crea que Macri vino a arreglar algo. Vinieron a aplicar estas políticas porque son las que más les convienen y son las que representan a sus propios intereses”, dijo el exministro que aseveró que diciembre de 2015 se explica “en la estafa electoral más grande de toda la historia argentina”. 

“En la Argentina, el que laburaba no pensaba que iba a perder el laburo; el que cobraba un sueldo no pensaba que no iba a llegar a fin de mes; el que tenía una enfermedad no pensaba que le iban a negar los medicamentos. Néstor (Kirchner) nos dio un país normal. Teníamos un país donde trabajar, comer, vivir era normal. Que la dibujen de pesada herencia. La pesada herencia es un pueblo acostumbrado a ganar bien que quiere seguir ganando bien, irse de vacaciones, darse un gusto, comprarse un auto, un celular”, aseveró el diputado nacional. 

“Dimos vuelta una historia de fracaso, de frustación. Faltaba mucho. Y hoy me decía un laburante: ‘vino Macri, prometió que iba a dar lo poquito que faltaba y llegó para sacarnos todo lo que teníamos’. Por eso hablamos de estafa electoral”, acusó Kicillof. 

Dijo sin embargo que en la Argentina “se cae el cuento del ‘final del túnel’, el cuento del ‘sufrí ahora que despues te vas a salvar’. Macri ha trabajado a favor de su fortuna, de su grupo de poder, a favor de los paraísos fiscales. Ni un mango trajeron a la Argentina ni piensan traer. Les importan tres belines las economías regionales. Gobiernan para ellos”. 

“Esto no fue un error, una tormenta. Han aplicado paso por paso todas las políticas del neoliberalismo, la política económica de (José Alfredo) Martinez de Hoz, la de (Domingo) Cavallo”.

John Keynes en Argentina

Kicillof repasó los últimos 31 meses del gobierno de Cambiemos. Atendió a la inflación, la negociación paritaria a la baja y la caída del valor de los salarios. 

“El neoliberalismo cree que el salario es un costo que reduce la ganancia empresaria. Buscan salarios bajos, no es un error”, dijo.

“Ha tenido que ser con mucho sacrificio y mucho dolor. Pero hoy se puede entender claramente que el salario es un costo para un empresario individual pero para todos los empresarios el salario es la demanda, es el consumo, es lo que hace crecer las empresas”, enfatizó. 

Citó la queja de sectores que impugnan “los programas de inclusión, la Asignación Universal porque esto empuja el salario, porque la gente cobra sin laburar”. 

“Hoy se dan cuenta que de un lado del mostrador se quejaban de eso pero hoy lo que falta es que el que cobra la jubilación y la AUH aparezca del otro lado del mostrador a comprar. Eso del derrame es un verso. No consiste en crecer para después distribuir. La distribución del ingreso, la inclusión social, el derecho de los argentinos son la mejor política para el crecimiento. Qué lluvia de inversiones va a venir a la Argentina si no hay quien compre absolutamente nada”, describió el legislador. 

“Distribuir para crecer. Eso nos enseñaban que eran keynesianismo y que fue lo que sacó al mundo de la depresión. En la Argentina, eso se llama peronismo”, aseveró Kicillof que desató así otro de los tantos momentos en que fue interrumpido por los cánticos y bombos de los presentes.