"Orejón", el perro que con su instinto salvó la vida de un bebé abandonado

Salió de su casa y en la vereda alertó a todos con sus ladridos. "Ladró mucho, lo noté desesperado. Por suerte no aflojó, gracias a él abrí la bolsa de supermercado", resumió el vecino que halló al bebé que tiritaba de frío.

Cuando Sandra González abrió la puerta de su casa sobre la calle Blas Parera al 2100, en Olivos, para ir a hacer compras, el perro de la familia, Huma, salió a la calle y enfiló para lo de Ani, una vecina que lo cuida cuando los suyos están de vacaciones. En total, corrió tres casas hacia la izquierda y empezó a ladrar frente a lo de esa mujer. "Le ladraba a una bolsa de plástico blanca que estaba en el patio de lo de Ani. Yo lo vi a lo lejos, el animal insistió tanto que me acerqué a abrirla", cuenta Santos Palomo (65), otro vecino que, en su interior, se encontró con un bebé. Pasó el martes antes de las 18 y Santos reaccionó a los gritos: "Está vivo, está vivo". Mateo, como lo llamó la oficial de la patrulla comunal que lo trasladó al hospital está fuera de peligro.

Huma, conocido por todo el barrio como "Orejón", tiene un año. Lo cumplió el 25 de mayo. Llegó a la familia de Sandra como regalo de la novia de su hijo mayor, Enzo Giménez (18). "Es un perro muy guardián y, a la vez, mimoso. Le encanta callejear y está bastante afuera. En la zona todos lo quieren. Le dicen Orejón aunque su verdadero nombre es Huma. Se lo pusimos cuando todavía creíamos que era nena", explica Enzo, que está "muy orgulloso" de su mascota, un petiso de pelo largo y rubio, mitad chihuahua, mitad de la calle.

Según el dueño del perro, "no es la primera vez que Huma ayuda a alguien". "Una de las noches que se quedó en lo de Ani se puso a ladrar para avisarle que algo se había prendido fuego en la parte de adelante de su casa. Fue así que, sin saberlo, evitó un incendio", agrega Enzo.

El martes por la tarde logró llamar la atención de Santos que llevaba a otro perro de paseo por la cuadra. "Huma ladró mucho, lo noté desesperado. Por suerte no aflojó, gracias a él abrí la bolsa de supermercado que estaba en el patio de Ani", resume el vecino, emocionado por el final feliz de la historia.

"Adentro, primero hallé una manta. La corrí un poco y me encontré con la cabeza del bebé, súper chiquito. Le toqué el entrecejo y movió la boquita. Ahí avisé a los gritos que estaba vivo", sigue Santos que no se animó a levantar al pequeño que se encontraba sobre la tierra, entre restos de basura. "Estuvo en el lugar menos de 10 minutos, porque yo había pasado un rato antes por ahí y la bolsa no estaba", aporta el vecino aunque advierte que no llegó a ver a la persona que lo dejó. Otros testigos en el lugar precisaron que el niño "estaba morado". El martes a esa hora la sensación térmica era de 14,6.

Una patrulla comunal se hizo presente tras el llamado de los vecinos y la oficial Torres, la primera en cargarlo, lo llamó Mateo. Se lo llevaron urgente al centro de salud más cercano, donde fue asistido. "El bebé, que tiene entre 10 y 20 días, llegó primero al hospital de Vicente López. Tras ser atendido y constatar su estado, fue derivado a la Maternidad Santa Rosa, donde arribó cerca de las 18.15 con hipotermia y signos de anemia y desnutrición", detalla a Clarín Martín Darway, secretario de Salud y Desarrollo Humano del Municipio de Vicente López. "Estuvo en una incubadora, se le hizo una transfusión y se lo trató para revertir el cuadro de hipotermia. A las cinco o seis horas ya estaba mucho mejor", asegura Darway.

Según el funcionario, ahora están buscando a los padres del pequeño, que es prematuro y pesa 2,100 kilos. "Una posibilidad es que haya nacido en la misma Maternidad en la que hoy está internado. Queremos verificar eso para dar con algún miembro de su familia", suma Darway y destaca que "el bebé está bien, sin riesgo de vida, totalmente compensado y en buenas condiciones generales".
Fuente: Clarín